Kartox

Clientes Kartox: empaquetando masajes con Cal Fregues

Cuando nos enfrentamos a proyectos que se salen de lo que, en un principio, se podría esperar de una tienda, nos ponemos en marcha con mucha ilusión. En este caso, no hablamos de productos físicos que introducir en cajas de cartón a medida para almacenar y distribuir, no: teníamos que encontrar el packaging ideal… ¡para un masaje!

En Cal Fregues son especialistas en tratamientos físicos y estéticos. Tenían muy claro que querían darle una forma física a su servicio para poder presentarlo de manera tangible a sus clientes.

La empresa: Cal Fregues

Como suele pasar cuando las empresas son fruto de la pasión, es difícil que se queden en cubrir el mínimo. No estamos hablando de fisioterapeutas, hablamos de profesionales o, como ellos mismos se denominan, profesionales del cuerpo.

Evidentemente realizan tratamientos quiroprácticos, pero también de osteopatía, yoga terapéutico, tratamientos fisio-estéticos, acupuntura… Su conocimiento del cuerpo humano es la base, y todo lo hacen por y para que este se encuentre en la mejor de las formas por dentro y por fuera.

Además de la profesionalidad, estos jóvenes especialistas tienen una visión común de lo que debería ser su trabajo: serio pero no aburrido, y enfocado a tratar de manera personalizada al cliente. Hay algunos mitos que merece la pena desterrar para normalizar estos tratamientos y se lo han tomado como una cruzada.

El desafío

Desde el primer momento, nos transmitieron lo que necesitaban: una caja que resultase atractiva como regalo.

No podemos estar más de acuerdo en que, cuando se regala un servicio, hay que darle la relevancia que realmente tiene. Ya es algo intangible y un tanto etéreo como para resumirlo en un email, un cupón o una tarjeta. Las personas queremos cosas que envolver y entregar físicamente.

En el plano de lo estrictamente formal, la caja tenía que ser capaz de transmitir de manera equilibrada la confianza que esperamos de un profesional de la salud en cuyas manos nos estamos poniendo. Pero, al mismo tiempo, con el punto desenfadado, rebelde y divertido tan marcado que tiene la comunicación de la compañía.

Teníamos que encontrar una solución que nos sirviera de embalaje para un servicio y aumentar la calidad del pack percibida por el cliente. No olvidemos que los tratamientos son absolutamente Top pero el precio del pack puede pasar algo de los 70€, lo que puede parecer demasiado para un simple cupón impreso o un email que mostrar desde el móvil.

Por último era importante que nos sirviera como vehículo para mantener el espíritu de la marca.

El embalaje de Cal Fregues

Con todo lo comentado sobre la mesa, solo nos quedaba tener en cuenta algo básico antes de ponernos a trabajar con cajas de cartón: “¿Qué vamos a meter dentro?”.

En cada paquete regalo encontramos un bono regalo, un producto relacionado con el masaje y un manual de educación postural. Tanto el bono regalo como el producto de masaje ofrecen 3 alternativas diferentes a elegir por parte del cliente, pero siempre tienen un tamaño máximo que hace que no necesitemos un embalaje muy superior al de una caja de bombones con algo más de fondo.

Para configurar la caja, elegimos un material natural con el color marrón característico del cartón. Con esto buscábamos reforzar esa sensación orgánica mientras poníamos el contrapunto de seriedad, solidez y sobriedad al conjunto.

Para romper con la solemnidad, optamos por realizar una impresión sobre la tapa con un mensaje desenfadado: “Ei _____ tinc un col·lega que fa fregues com cal!” (¡Hey _____! Tengo un colega que hace masajes como es debido).

Este texto es muy importante porque dice mucho desde varios puntos de vista. En primer lugar, está escrito en catalán, ya que es el idioma de su público objetivo. No olvidemos que el suyo es un servicio de proximidad y está muy segmentado al área de Villafranca del Penedés donde está ubicado Cal Fregues.

Por otra parte, se ha dejado un espacio en blanco, identificado con una línea recta para que se personalice el regalo. ¿Hay algo más personal que la escritura a mano de esa persona que te entrega el paquete? Desde luego que no: es una forma de poner algo más de su parte todavía.

Por último, destacar la tipografía utilizada y su disposición. Tiene la elegancia de los tipos con Serif y un cuerpo generoso que le aporta legibilidad. Se alinea a la izquierda, dejando libre la esquina inferior derecha. Pero esto no es casual, sino un recurso que ahora comentaremos.

En el centro de la parte de debajo de la tapa, con el mismo color blanco que genera tanto contraste con el marrón del material, se ubica el logo de la marca.

Volvamos un momento sobre esa esquina vacía. ¿Qué objetivo tiene? Pues básicamente es el espacio reservado para colocar pegatinas con mensajes divertidos fantásticamente ilustrados.

No podemos estar más contentos con el resultado final, la verdad. Creemos que nos hemos ganado un masajito, ¿a qué sí? ;)

Imágenes | Cal Fregues.

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